Ciertamente ha sido llamativo lo ocurrido este fin de semana. En el plano político la semana venía caliente por latitudes catalanas, por razón de la sentencia contra (pro)
Estatut. Abusando del papel
victimista que (a mi juicio) han venido
representando los partidos catalanistas, y dada la cercanía de las elecciones al
Parlament, la sentencia supuso,
de facto, el pistoletazo de salida de la campaña electoral. Y una ocasión pintiparada para organizar una buena
manifestacion de
autoconvencimiento. Los partidos necesitaban saber que el apoyo social que les llevó a embarcarse en la aventura del
Estatut, seguía ahí, para lo que fuera menester. Y ahí estuvo. Si entrar en la guerra de cifras, creo que se puede afirmar que el sábado se manifestó en Barcelona una gran parte de la gente que apoyo con su voto el nuevo Estatuto. Y también creo que el perfil del manifestante tipo es claramente independentista, porque si en una dirección avanzaba el Estatuto era precisamente en esa. No creo, como decía el
President, que hubiera muchos
menifestandose (entre
esteladas por doquier) que hubieran sacado banderas de España a la ventana para apoyar a la selección.
Y es que el asunto de las selecciones autonómicas (o nacionales para los independentistas) se ha convertido desde hace unos años en un banderín de enganche para los movimientos
secesionistas. Por
aquí por Vizcaya es habitual ver gente con camiseta de apoyo a la
Euskal Selekzioa, pero no con aspiraciones de competir en un ámbito
inter-regional, sino en sustitución de la actual
selección española. La simpatía con estos movimientos independentistas es, más o menos, inversamente proporcional al afecto por cualquier selección titulada "española". Y este
leitmotiv es en la actualidad uno de los mas socorridos últimamente, como un plan que
subliminalmente refuerza el apoyo social
independentismo. Por eso ciertos
abertzales no pudieron por menos que salir el domingo por la noche a intentar reventar las celebraciones que se pudieran producir. Porque les duele que se profane con
rojigualdas el territorio sagrado de
Euskal Herria. Y que esto lo vea la gente.
Personalmente no creo que las celebraciones que se han producido por toda España vayan a cambiar en algo el panorama político nacional, porque ya hemos conocido otras
megamanifestaciones que han sido desactivadas socialmente mediante hábiles movimientos políticos, como cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Que nadie piense que las banderas que han ondeado en los balcones de
Cataluña se han de traducir en votos no
nacionalistas, porque no será
así: esas banderas españolas seguirán indicando domicilios de abstencionistas en las elecciones autonómicas, que sí que votan en las generales. ¿Alguien en las catalanas va a defender sin
ambajes posturas españolistas? Pues entonces ...
Otro chiste que oí el otro día fue por boca de
Anasagasti. Decía que si en vez de la selección española hubiera competido una catalana, esta
hubiera también podido ganar el mundial. Y no he podido resistirme a colocar en un mapa los lugares de nacimiento de los 23
de Del Bosque:
Ver los 23 campeones en un mapa más grandeDiez comunidades autónomas, y trece provincias, a lo largo de una década, han sido capaces de alumbrar a 23 hombres con las aptitudes y la suerte necesarias para ser campeones del mundo. Pero
solitos los catalanes serían capaces de lo mismo. Si es que el resto en realidad van a haber sido un lastre ...
Por último mencionar unas declaraciones que le he oído a Rosa
Díez esta mañana. Venía a decir que a todo el mundo (especialmente al
progre) se le llena la boca defendiendo la diversidad de la nación española, sin reparar que para que se dé esa diversidad tan
enriquecedora es condición
sine qua non la unidad de todas aquellas partes diferentes. Porque si no pasaremos de tener una unidad diversa a tener diversas unidades uniformes. Puede haber opiniones a favor de ambas
posibilidades, pero es justo decir que por la primera votó el pueblo a través de la Constitución del 78. Si quiere cambiarse debería
perguntársele otra vez
directamente, y evitar así malentendidos.